
En Colombia, la responsabilidad bancaria ha avanzado hacia un régimen objetivo, especialmente en casos de fraude, consolidado por la Corte Suprema en 2020 bajo la teoría del riesgo creado. Sin embargo, persisten tensiones porque la Superintendencia Financiera mantiene exigentes estándares de diligencia para las entidades. El presente artículo analiza esta evolución normativa y jurisprudencial, sus implicaciones prácticas en las relaciones banco–cliente, y su impacto en la seguridad financiera, la asignación de riesgos, el deber de información, la custodia del ahorro y las obligaciones contractuales.

El sector de alimentos enfrenta regulaciones estrictas y consumidores que exigen transparencia. ¿Cómo destacar sin perder rigor ni competitividad?